Tras 16 años de olvido por gobiernos del PLD, El Seibo vuelca sus esperanzas en nuevo presidente electo



Por Jeni Polanco Castillo

Jennypc03@gmail.com

@JeniPolancoC

El Seibo. Próximo a este 16 de agosto, la República Dominicana vivirá un momento de transición en medio de una situación difícil, una crisis sanitaria, provocada por la pandemia de la COVID-19, hecho doblemente memorable, pues empezará la formación de una nueva era política. El Seibo, relegado siempre a su sombría realidad social, política y económica por sórdidas, transitorias e infuncionales autoridades para responder a los males que aquejan a la única localidad de la región Este que se ha quedado en involución, pionera de la pobreza en el país.

Si bien es cierto posee grandes patrimonios naturales, rica en producción agraria y enormes recursos culturales, problemáticas como el desempleo, la migración joven, el descrecimiento poblacional, la deficiencias de saneamiento, el mal estado de los caminos de las principales comunidades, el déficit habitacional, entre otras que cada vez resultan más tangibles para el seibano de a pie.

Recientemente, El Seibo, obtuvo un nuevo estigma, fue situado junto a las provincias fronterizas, entre los territorios con hambre, según un programa lanzado por la Alimentación y la Agricultura (FAO), denominado100 Territorios Libres de Pobreza y Hambre (100-T). Además, es la única de las cinco provincias del Este que no tiene un centro de estudios superiores, tampoco un centro de diagnósticos y su hospital provincial, tiene ocho años en reconstrucción, funcionando parcialmente.

Sigue siendo pobre

Es de conocimiento público que en esta provincia el nivel de pobreza extrema representa el 32.8%; esto es, 22.4 puntos porcentuales por encima de la media de pobreza extrema reportada en un estudio de Mapa de Pobreza (2016). De la misma El Seibo con 500 años de historia, se sitúa en el vigésimo octavo lugar tanto en la medición de pobreza general como de pobreza extrema, confirmándose como una de las provincias con mayor incidencia de miseria a nivel nacional, después de Elías Piña, Pedernales, Bahoruco e Independencia.

También, ocupa el vigésimo cuarto lugar en el índice provincial, con un valor de 0.316, clasificándose con Desarrollo Humano Medio Bajo; por debajo del promedio nacional (0.513). Asimismo, se ubica en el lugar 16 en el índice de salud, colocándose por debajo de la media nacional. Igualmente, ocupa el lugar 29 en el índice de educación (0.222), con la misma tendencia de inferioridad nacional (0.616), y en el índice de ingresos (0.364) se ubica en la décima octava posición provincial.

 

Se estima que un 24,7 por ciento de los habitantes viven en condiciones de extrema pobreza, y el porcentaje de desnutrición crónica  en niños y niñas de 6 a 59 meses de edad, por municipios y distritos municipales es de un 8.38%, según informes del Programa Mundial de Alimentos y la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE). Pero los datos crudos van más allá, el 70.2% de los hogares de la provincia de El Seibo se consideran hogares pobres, aplicando una serie que toma en cuenta la calidad de la vivienda, el capital humano, la presencia de servicios básicos y la capacidad de sustento familiar.

Obras que se pausaron

Sin embargo, aunque lánguidos los esfuerzos, la Primada de Oriente, el año pasado, acaparó los lentes de la mayoría de los medios nacionales, producto de un despertar tardío, pobladores de aquí en conjunto con instituciones civiles y grupos sociales decidieron parar el comercio y las principales actividades económicas por varios días, con la finalidad de llamar a la atención de las autoridades estatales, mientras demandaban una serie de obras, muchas de ellas en la actualidad continúan inconclusas.

Una de las demandas de mayor necesidad por la población es la terminación de su único centro hospitalario de asistencia provincial, el tan sonado hospital Teófilo Hernández. Asiste a pacientes tanto del municipio cabecera Santa Cruz, el municipio de Miches, bateyes y zonas aledañas. Su terminación ha sido tan prolongada y desinteresada, que según declaraciones recientes de la viceministra de Salud, Kenia Mejía, el propio Presidente de la República pensó en rescindir el contrato.


La suerte de este macondo de la vida real, como lo han calificado algunos analistas, se reduce a años de abandono por parte de todas las autoridades pasantes. El Seibo tampoco cuenta con un sistema de alcantarillado ni una planta de tratamiento de aguas residuales, obra considerada por los munícipes como una de las prioritarias, de acuerdo con una encuesta realizada por El Tiempo, en la que manifestaron con dicha planta se evitarían muchas enfermedades.

El arreglo de los caminos vecinales y badenes es otro dolor de cabeza no solo para agricultores y ganaderos de distintas comunidades productivas, sino también para transportistas y comunitarios que deben trasladarse hasta la ciudad. La  misma suerte corren obras importantes como el Centro de Diagnóstico con más de un año paralizado, la apertura del Hotel Santa Cruz único en la zona de su capacidad, la terminación de la Casa de la Cultura con más de 20 años en arreglos, la Plaza Cultural y Multiusos a la que tampoco se le ha puesto la mano los últimos meses, ni el traslado de la cárcel pública general Pedro Santana, pese a los riesgos.

¿Qué espera E Seibo del nuevo gobierno de Luis Abinader?

Son muchas las esperanzas que esta provincia tiene en el nuevo Presidente de la nación, con las que pretende se vean materializadas la mayoría de sus obras, y así El Seibo, comience a salir del letargo, encaminándose en un trayecto de desarrollo y bienestar social. Para la activista y periodista, Milagros Santiago, la ejecución de proyectos agroindustriales es vital para una provincia como esta, por lo que el nuevo mandatario deberá fijar su atención en este aspecto.

Además, la implementación de una política de industrialización de frutas y lácteos junto con la construcción de un matadero industrial, la instalación de un centro de capacitación técnico y superior, la construcción de una pista de atletismo en la comunidad de La Higuera y el arreglo de los caminos que conducen a distintos senderos turísticos de la provincia, obras que Santiago considera importantes para el despegue socioeconómico de aquí.

“Ya no sirve el que las autoridades estén tirándose las pelotas uno a uno, es momento de accionar, hace tiempo que solicitamos una pista de atletismo y gobiernos vienen y van y nada. Ahí tenemos también una Casa de la Cultura con varias décadas que no se concluye, una empresa chocolatera de la que ya ni se habla. Estamos cansados de ser la Cenicienta del Este”, puntualizó Santiago.

En tanto, el sacerdote Pedro Villa, dijo que esta provincia está sedienta de un desarrollo no solo económico, sino también social y cultural con lo cual el pueblo ha depositado todo su optimismo en la nueva administración estatal. “Se tiene la esperanza de la terminación del hospital, la instalación de pabellones de la zona franca, la procesadora de cacao, la plata de tratamiento de aguas y otras obras que urgen aquí como la reparación de todos los caminos”, aseveró.

El religioso contó, además, es necesaria la voluntad política para que se puedan obtener estas y otras reivindicaciones que reclaman los ciudadanos seibanos desde hace varias décadas. Indicó que otro aspecto importante que deben tener en cuenta las nuevas autoridades es facilitar herramientas y dar oportunidades de empleo a los jóvenes de la provincia para evitar que sigan emigrando hacia otras ciudades.

 

 Créditos: Grupo de Medios EB, periódico regional El Tiempo

Redacción: Jeni Polanco Castillo 

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