A dos semanas de la tormenta Isaías moradores de Hato Mayor continúan en el caos y la incertidumbre
Por Jeni Polanco Castillo
Jennypc03@gmail.com
Hato
Mayor. A dos semanas del paso por el país de la tormenta Isaías el pasado 30 de
julio, todavía se perciben los estragos causados por este fenómeno atmosférico
que impactó ferozmente a varias localidades de la región Este, pero con más
fuerzas a la capital del cítrico: Hato Mayor del Rey, una de las provincias que
más comercializa naranja y otros cítricos anualmente; además de que es uno de
los líderes en la producción de queso y cacao en la región Este.
Adentrarse
en los sectores más afectados como Gualey y Los Cocos y escuchar los
testimonios de quienes agradecen “la
tormenta no ocurrió de noche” es revivir sus experiencias a través de los
relatos de quien cree que con la naturaleza no se juega. Aún se observan las
huellas de todo lo que los afluentes arrasaron a su paso, viviendas con tablas
caídas, ropas y ajuares en los patios y partes frontales secando al sol,
cúmulos de basura, paredes rasgadas y lodazales en viviendas con piso de
tierra.
Su
ubicación geográfica y los dos ríos Maguá y Paña-Paña que bordean la ciudad,
además de 11 cañada, la coloca en zona
de vulnerabilidad cada que se aproxima la temporada ciclónica. Isaías dejó a
cientos de familias en la intemperie, cerca de 700 viviendas afectadas y 200
semidestruidas. También, aproximadamente 10 sectores fueron afectados, entre
ellos La Javilla, Villa Navarro, Puerto Rico, Villa Ortega, Media Chiva, San
José y Villa Vilorio.
Una
historia que se repite
Hace
tres años, en septiembre 2017, con la tormenta María vivieron algo similar, sin
embargo, lo de ahora no se compara. José Manuel Sandoval, quien vive en el
sector Los Cocos, narró que nunca ninguna tormenta había afectado tanto, aunque
recuerda hubo daños similares con María. Si bien ahora, nada se compara con la
enorme crecida del río Maguá que cubrió viviendas, poniendo en jaque, incluso,
a aquellas que tenían un segundo piso. “El nivel del agua por la crecida del
río no se compara a situaciones anteriores, aunque ahora nos tocó una segunda
lección”, dice.
Sandoval
cuenta perdió varios electrodomésticos como su nevera y su estufa, además de
equipos tecnológicos entre ellos su computadora. En este sentido, explica que las
ayudas que recibieron, mayormente, son de instituciones privadas y particulares
como iglesias y fundaciones, y son básicamente ropas y alimentos. Señala,
también, “han visto muy poca colaboración del Gobierno”, a excepción del Plan
Social de la Presidencia que tampoco llegó a todos los que necesitan.
Promesas
Un
tanto desconfiado por las promesas de las autoridades hacia una posible
reubicación que dé fin a la problemática, sostiene que creerá cuando vea los
hechos, mientras tanto, no se fía y aconseja a sus vecinos no dormirse en los laureles,
y asumir responsabilidad ante el hecho de que pudiera presentarse otro fenómeno
de la naturaleza más adelante.
“Queremos
ver hechos y soluciones. Las autoridades entrantes tienen el reto de resolver
este problema. Tengo 40 años viviendo aquí y esto ha ocurrido dos veces ya.
Todavía mi casa tiene marcas de cuando María y ahora subió más. En la próxima
debemos ser más previsores, yo buscaré un camión y sacaré los trastes. Cada uno
debe buscar solución. Esto hubiese llegado a las 12 de la noche y nos mata a
todos”, enfatiza Sandoval.
Asimismo,
Leopordina Sosa, de 80 años, quien vive desde 1992 en el sector de Gualey,
vendiendo habichuelas blanditas, comenta que perdió varios ajuares en los que
destacan la nevera, la cama y los muebles. Dice fue inscrita en un censo para
obtener una cama, pero que nunca se la dieron. Solo pide le ayuden a comprar “su
camita”, resalta con la naturaleza “nunca se sabe”.
“Estoy
durmiendo donde un hijo mío. Vienen a apuntar y no se vuelven a ver más nunca.
Toda el agua se me entró a la casa,
necesitamos que nos den la mano. Ha habido mucha comida que han traído personas
en particular y vino el nuevo gobernador. En mi neverita, al menos enfriaba mi
agua y la perdí. Con la tormenta María fue lo mismo, aunque ya está mejorando
la situación, se retiró el lodo y la basura”, narra Sosa.
Expone, también, las ayudas que llegaron del Gobierno no fueron bien repartidas, sino que se entregaron a personas que consideraban era del partido oficialista. Igualmente, agrega que en las iglesias cercanas a su hogar se dieron algunos electrodomésticos, pero que no participó porque no quiso aglomerarse, y por su edad “no le convienen esos ajetreos, menos en plena pandemia”.
Posibles soluciones
Para el presidente de la junta de vecinos de Los
Cocos, Israel Gómez (Nonino), el trabajo social no ha sido fácil, pues hay
mucho por hacer todavía ya los daños fueron cuantiosos. Reconoce la ayuda del
Gobierno “ha sido pírrica”, por lo que las comunidades se han levantado poco a
poco gracias a la colaboración de algunos sectores y a la solidaridad de los
propios vecinos. Sostiene que debe priorizarse unan jornada de educación a las
personas en zonas vulnerable.
“Lo
inmediato es hablar con la gente, educarla para que ellos puedan salir
espontáneamente a lugares seguros. La construcción de las casas es algo que
toma tiempo y son cerca de 400 personas en zonas de vulnerabilidad. Esto por
aquí es del río, eso también hay que entenderlo, la zona no es hábil. Se
necesita crear conciencia”, puntualiza Gómez.
En tanto, el alcalde Amado de la Cruz, sostiene que se han tomado medidas para que si se producen precipitaciones de esa magnitud no vuelva a ocurrir. Además, indicó que se van a reconstruir cerca de 300 viviendas y se construirán dos puentes que sirvan de soporte como presas para evitar el desbordamiento y que no tengan vida hacia el centro de la ciudad. Dijo también que a raíz del dragado que le hizo a los ríos y el desvío de algunas cañadas el agua corrió con velocidad.
De
la Cruz informó que a través de una comisión enviada por el presidente Luis
Abinader, se hizo un levantamiento con lo que esperan se pueda resolver parte
de los problemas que afrontan. Resaltó la contribución de muchas personas.
“Estamos
comprometiendo al Presidente para que se haga una reubicación de las personas
que viven a las orillas del río. Le vamos a dar seguimiento, por lo menos, para
sacar y reubicar a los que viven en las áreas más vulnerables. Eso es un
proyecto en el que estamos trabajando y que esperamos se de lo más pronto
posible, porque hay personas que están en la cuenca del río. Ojalá no haya
inconvenientes el día que vayamos a reubicar”, declaró el funcionario.
Créditos: Grupo de Medios EB, periódico regional El Tiempo
Redacción: Jeni Polanco Castillo




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