¿Jóvenes abandonan sus provincias por la falta de visión gubernamental a nivel local?

 



Por Jeni Polanco Castillo

Jennypc03@gmail.com

@JeniPolancoC


El Seibo. La falta de visión local por parte de los gobernantes es el principal detonante que provoca el éxodo de la población joven. Esta fuga de cerebros se observa en las historias de los jóvenes que no continúan sus estudios superiores a falta de un empleo y en las narrativas de vida de quienes se fueron y presentan mejoría económicas y profesionales.

De esta manera, el relevo en una provincia como El Seibo en diversos ámbitos productivos de la sociedad, visualiza mermar esas posibilidades de manera frecuente. Con una población que se acerca a los 100 mil habitantes, según proyecciones, de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), y una marcada desaceleración los últimos años; la emigración de muchachos jóvenes se profundiza cada vez más.

Para la regidora Lidia De Padua, una de las principales causas de que esta problemática ocurra es la falta de un empleo que les garantice terminar los estudios superiores. Entiende que, entre las soluciones neurálgicas estaría impulsar un plan con el Estado para que cree fuentes de empleos y se instale una extensión universitaria en la provincia. “Lamentablemente, el Ayuntamiento no tiene un plan de trabajo ni de estrategia focalizada en esto. Había una escuela de inglés y el alcalde la eliminó, igual que algunas becas

Entre tanto, el encargado provincial del Ministerio de la Juventud, Francisco Reyes, afirmó que El Seibo en las últimas dos décadas ha visto un gran flujo de jóvenes emigrando a otras provincias del país, donde los mismos entienden que las oportunidades para avanzar y crecer como seres humanos son mayores. En ese sentido, resaltó que el Ministerio, ha aportado de una manera factible al desarrollo académico de los jóvenes, disponiendo la entrega de distintas becas.

“Se dispusieron programas de becas para cursos de inglés y en el Instituto Tecnológico de Las Américas (ITLA), donde en la primera etapa fueron beneficiados alrededor de 42 jóvenes quienes fueron técnicos profesionales y para la segunda etapa tuvimos 38 jóvenes más que ya estaban actos para ingresar al mercado laboral, pero previo a todo esto el Ministerio lanzó el programa de becas Idelisa Bonnelly, para que las jovencitas se formaran en el área de ciencias y las matemáticas”, apuntó.

Ida sin retorno

Las historias de jóvenes entre los 16 a 33 años nativos de una de las provincias más viejas del país, se repiten constantemente, mayormente, en familias de escasos recursos, aunque no son la excepción, puesto que, este fenómeno también se presenta en muchachos de familias pudientes que, optan por ejercer sus profesiones y montar negocios fuera de un sitio carente, incluso, de derechos fundamentales como la educación, el acceso al agua y la salud.

“A principios del 2000, vine a vivir para la ciudad de Higüey, y salí de El Seibo porque quería hacerme de una profesión y para lograrlo también debía trabajar como forma de costearme mis gastos ya como mayor de edad. Tuve la dicha de conseguir trabajo de una vez e iniciar mis estudios universitarios”, contó Paula Aldaño, quien hoy es abogada y comunicadora de profesión.

Como muchas de la historia de quienes se ven en la obligación de dejar el lugar que los arrulló y dejar atrás familiares y amigos para arrancar raíces hacia otro lado, la joven mujer relató para El Tiempo que pudo salir de su lugar natal a través de una amiga, quien se encargó de buscarle empleo. Aldaño dejó a su padre y sus hermanos, los cuales, también en la actualidad residen en la provincia de La Altagracia donde, igualmente, pudieron realizarse en todos los aspectos de sus vidas.

“Traje a uno de mis hermanos a trabajar, y vivíamos juntos al principio. Emigré porque aquí tenía me ofrecían las dos condiciones que yo necesitaba en ese momento que era trabajar para poder estudiar. Ya eché raíces aquí, más de la mitad de mi vida está aquí, tengo un trabajo estable, estudié lo que quería y juré por la bandera de Higüey”, manifestó en torno sarcástico.

Aldaño reveló, asimismo que a su entender “El Seibo sigue en las mismas”, donde para cualquier joven poder hacerse de una profesión, debe viajar a otro pueblo siempre y cuando tenga las condiciones económicas para poder hacerlo, o de lo contrario, buscarse un trabajo y mudarse a otro pueblo de la región Este, asumiendo los costos que eso conlleva.

 



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