¿Cómo El Seibo dejó de ser la madre de las provincias en el Este?

 



Por Jeni Polanco Castillo

Jennypc03@gmail.com

@JeniPolancoC


El Seibo. El Seibo es una de las provincias más viejas del país y de las primeras de la región Oriental, con matices culturales exclusivos de este sitio que no se encuentran en todo el territorio nacional. Madre de varias zonas que hoy son provincias y poco a poco se fueron separando de la que hoy es una de las demarcaciones más pobres del país. 

“Lograda la separación de Haití en 1844, El Seibo elevó su categoría a uno de los cinco departamentos en que fue dividido el territorio de la nacida República. La Ley 40 de administración provincial, le otorgó las comunes como cabecera de la provincia a Higüey, Hato Mayor y Santa Bárbara de Samaná”, cita el escritor e historiador seibano Ramon Casado Díaz, en su libro “El Seibo, medio milenio de historia”.

La Altagracia, Hato Mayor, Samaná, La Romana y San Pedro de Macorís fueron algunas de las provincias que pertenecieron a El Seibo alguna vez.  Pero, ¿Cómo se separaron y por qué El Seibo se quedó atrás a diferencia de las demás?

San Pedro de Macorís y La Romana eran dos secciones de El Seibo, junto a las demás que rodean a esta zona, las que poco a poco fue perdiendo. De acuerdo con el profesor en Ciencias Sociales, Andrés Diaz, para conocer el hecho de por qué los territorios que se desprendieron de El Seibo crecieron y este no, conlleva un estudio minucioso desde la época colonial, ya que, aunque esta se ubica en el centro de la región, carecía de condiciones naturales que no le permitían desarrollarse. 

Explica que San Pedro de Macorís, fue la primera en despegarse en 1862, pero para ese tiempo ya surgía allí la industria del azúcar y se sembró mucha caña, dándole gran impulso, además de tener un muelle y estar más cerca de la capital, por lo que, hubo una gran migración de la primera hacia la segunda.

“El primer hipódromo fue allí, porque es un área completamente llana y recibía a gente de otros sitios de América para trabajar en la industria azucarera. Pasa que también La Romana tenía las mismas condiciones de San Pedro, ideal para cañas. En 1851 el puerto cantonal lo declararon libre para la exportación de cabotaje y empezaron a exportar a Puerto Rico”, describe.

Agrega, en ese sentido que, con el central azucarero dicha provincia da un salto impresionante, en ese entonces, y una gran cantidad de jóvenes seibanos se fueron a picar caña, de tal manera, fueron creciendo y dejando a El Seibo solo. En Higüey, según Diaz desde el comienzo del turismo, explotó y creció enormemente.

Mientras, en el 1945 La Romana se declara como provincia y se lleva a Higüey como común. Para 1959, se animaron los higüeyanos y se movilizaron para que esta también se volviera provincia. De forma similar, explica, el profesor, otras como Monte Plata, Samaná y Sabana de la Mar, fueron desprendiéndose. Para 1985 Hato mayor, nace como demarcación, pese a que no ha tenido gran desarrollo.

“Aun así, los hatomayorenses tienen mayor desarrollo que los seibanos. Siempre con más movimiento comercial y muchas cosas que iban a instalar aquí, se iban para Hato Mayor. “La esperanza de El Seibo entiendo será Miches, debemos esperar a ver qué pasa”, dice.



Desarrollo provincias fueron territorio seibano

Recientemente, se consideró que La Altagracia se podría convertir para el 2030 en la principal fuente de ingresos y divisas del país, fruto del crecimiento que experimenta el sector turístico en la zona de Punta Cana-Bávaro. Es la provincia líder en cuanto al turismo, y se da el lujo de tener el Aeropuerto Internacional de Punta Cana, el cual es el más importante de la isla ya que recibe el 64% de todos los vuelos que llegan al país.

Se estima que tiene alrededor de 775.000 hectáreas de la provincia son dedicadas al pastoreo de ganado vacuno, lo que la sitúa como segunda provincia del en mayor número de vacas. En este contexto, La Altagracia ocupa el lugar 7 en el índice de salud, ubicándose por arriba de la media nacional, y en ingresos, está en la tercera posición.

En el caso de La Romana, experimenta un vertiginoso crecimiento económico en los últimos años por la gran cantidad de comercios construidos en las principales vías de la zona. En 2013, ocupó el lugar 11 a nivel nacional en empleos generados, con 99,559 empleados, lo que representó el 2.4% del total del empleo nacional.

Samaná por su lado, para la misma fecha, ocupó el lugar 21 a nivel nacional en empleos generados en República Dominicana, lo que representó el 1% del total del empleo nacional, de acuerdo a cifras de la Encuesta Nacional de Fuerza de Trabajo (ENFT). Ocupa el lugar 12 en el índice de salud, y en el de ingresos, la quinta posición. Es el principal productor de coco del país, tiene actividad minera, produce mármol, y el turismo se está convirtiendo en la principal actividad económica de la provincia.




Créditos: Grupo de Medios EB, periódico regional El Tiempo

Redacción: Jeni Polanco Castillo 




 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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