Deserción escolar, problema ancestral del Estado dominicano

 


Por Jeni Polanco Castillo

Jennypc03@gmail.com

@JeniPolancoC

El Seibo. El abandono o deserción escolar es un tema multicausal que aunque sin mucha prensa, cala de manera silenciosa, pero con una marcada repercusión en la sociedad y que continúa siendo un desafío para las autoridades educativas, uniéndose a los retos por sacar adelante un año escolar con grandes dificultades, en un país donde la salud y la educación, siguen siendo tareas pendientes del Estado.

Según el Panorama Social de América Latina, publicado por la Comisión Económica para Latinoamérica y el Caribe (CEPAL), en el 2000 la tasa global de deserción entre los adolescentes antes de completar la educación secundaria era inferior a 20% en las zonas urbanas, donde República Dominicana alcanzó un 19%, y países como Honduras y Guatemala un 47%.

Mientras, una investigación realizada por Acción Empresarial por la Educación (EDUCA), determinó que el 37.7% de la población joven del país había dejado de asistir a la escuela en 2016, resaltando que existen factores económicos y sociales que motivan el abandono de los estudios, afectando de manera distinta a hombres y mujeres.

También, encontró que casi la mitad de ellos deserta tempranamente, sin terminar la educación primaria. En la provincia de El Seibo, no se marca la excepción, aunque los últimos años las estadísticas disminuyeron, el abandono escolar sigue siendo un tema a debatir y de perfección estratégica.

Datos indicadores

Si bien es cierto la percepción tergiversa una realidad que toca a las puertas en momentos difíciles para el sistema con un año escolar que se aproxima, convertido en una prueba de fuego, tanto para docentes como para padres y estudiantes que se estrenan en una educación a distancia; existe otro flagelo, con serios  registros de pobreza, en El Seibo, entre 2015 a 2016, el 10.75% del estudiantado abandonó las aulas.

La data desprende de 826 estudiantes, donde 422 eran de zona urbana y, 404 de áreas rurales, evidenciando un año severamente afectado en el cual, el pan de enseñanza, perdía terreno en muchos jóvenes, posiblemente, prominentes para la población seibana. Según estos registros, subministrados por el Distrito Educativo 12-03, el año escolar que menor deserción exploró fue entre 2019-2020, en el que solo un 5.04% desertó.

Para el director distrital, Cesarín Leonardo Febles, la mayor deserción escolar de El Seibo, se produce en el nivel primario, especialmente, en zonas cañeras donde se ubican los bateyes, debido a que es muy común la migración; además, los adolescentes comienzan a buscar el sustento del hogar.

“Los mayores niveles de deserción aquí, se localizan en áreas cañeras, porque las personas que residen allí, pasado un tiempo se cambian de un batey a otro. Muchas veces, también, los muchachos desde que están en cuarto o quinto curso y ya tienen entre 16 a 17 años, en lugar de seguir los estudios, al no tener la facilidad de viajar a la ciudad, que es donde están los centros de secundaria, se van al corte de caña o a Bávaro”, señaló Febles.



Explicó, también, factiblemente es un factor que ocurre por razones económicas, aunque los últimos años disminuyó, principalmente, por la implementación de la jornada extendida. Puntualizó, otra vertiente que induce  al abandono, quizás, sea la falta de un liceo con modalidad en arte.

Febles afirmó desde el Ministerio de Educación (Minerd), no existe un programa específico para contrarrestar los niveles de deserción escolar en los centros educativos, y que cada director mantiene vigilancia a los perfiles de abandono de un estudiante, posteriormente, dándole seguimiento. Aunque el Minerd no cuantifica los casos que se revierten.

¿Qué dicen las direcciones de centros?

Las estadísticas de los últimos años, concuerdan con los registros de abandono escolar que tienen algunos centros del municipio Santa Cruz. Es el caso del centro educativo Escuela El Rosario, con un registro de 669 estudiantes. Su directora, María Toribia Carballo, refirió en dicho centro no tienen problemas de deserción hace varios años. Contó desde que un niño tiene dos ausencias seguidas sin justificación, el docente lo reporta a la dirección para darle el debido seguimiento.

Atribuye esta baja a los distintos incentivos que implementó el Gobierno como la Asistencia Escolar y que según Carballo ayudan a que los estudiantes no se retiren de la escuela. Dijo, también, la jornada extendida contribuye porque hay padres que envían sus hijos al centro educativo por el hecho de que en casa no tienen alimentación segura y diaria, pese a que esa no sea la función principal de la escuela.

“No es un fenómeno que hayamos trabajado, creo ha sido en base a los incentivos. Ahora en la cuarentena tuvimos mayor demanda de inscripción y muy pocas inasistencias en las clases virtuales. Lo que sí tenemos es traslados, producto de la migración”, aseguró Carballo.

En tanto, la directora del Politécnico Sergio Augusto Beras, Mariana Silvestre, indicó que mantener nula la deserción escolar depende de las direcciones de cada centro y el arduo seguimiento estudiantil. Contó tienen una matrícula de 694  jóvenes y que para este año tienen una proyección de 634. Narró desertaron cinco estudiantes el pasado año, sin que hayan podido evitar la deserción, debido a inconvenientes ajenos al centro, donde una de las adolescentes tuvo que abandonar para trabajar.

 


Confirmó traslados recientes y aseguró la deserción del politécnico no llega a un 3%, siendo esta de zona rural. “Tuvimos un caso de un chico del área técnica que vivía en la carretera hacia Higüey. Con este chico el centro hizo todo lo posible para que no desertara, y al final abandonó. Llevamos una comunicación familia-centro que nos ha ayudado muchísimo a evitar la deserción. También colabora la entrega de raciones”, reveló.

¿Por la pandemia?

La incertidumbre que envuelve al nuevo año escolar y los trances ocurridos, hace que crezca la interrogante sobre la posibilidad de que se registren nuevos números de abandono escolar. Hay quienes creen que es inevitable, mientras que otros, opinan es prematuro para hablar de deserción producto de la pandemia.

Con 34 años de ejercicio docente, la maestra Elisa Ávila, manifestó que el fenómeno de la deserción no es nuevo y que hubo unos años donde se implementaron proyectos de intervención para frenarlo.  Consideró aunque no es posible evaluar si habrá abandonos o no este año,  la desmotivación por ciertas dificultades de acceso a la docencia con la modalidad a distancia, eventualmente colaboren, y que de hecho habría que trabajar un wifi en el área urbana.

Citó es posible aplicar una estrategia preventiva para evitar que ocurra una deserción, tomando en cuenta el perfil del estudiante, investigando las causas y luego, con el equipo de gestión, e incluso la fiscalía o el Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (Conani), se evitaría. “El maestro con aptitudes puede fácilmente evadir el posible abandono de un estudiante, y verificar si  ese niño está pasando una situación difícil en casa e intervenir a tiempo”, dijo.

De su lado, Dilcia Cordero, educadora de más de 40 años con basta experiencia en varias áreas educativas, incluida la dirección distrital y la dirigencia de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP), entiende es pronto para pronosticar el abandono de los muchachos ante las dificultades del año escolar.

Resaltó, además, la migración ha sido el factor principal de la deserción en El Seibo, y el trabajo a que son sometidos los adolescentes en los bateyes que les impide continuar educándose. Conjuntamente, la falta de transporte, las condiciones de vida y los motivos económicos.

Alegó la carencia de voluntad política y estatal contribuyen considerablemente a  que los jóvenes deserten, debido a la falta de programas especializados en este ámbito. Agregó contribuye la dependencia económica que tienen los padres del corte de la caña, en este caso afirmó se podría crear conciencia en los mismos e incentivar a las familias para que mejoren económicamente.

 Consecuencias

 De acuerdo a la especialista en conducta humana, Keila Álvarez, las potentes secuelas cuando un estudiante abandona sus estudios, se perciben al formarse un cinturón de pobreza que comienza por la baja escolaridad y la falta de oportunidades a la que se enfrenta el individuo.

“Ocurre entonces, que tenemos una mayor cantidad de menores integrados a la fuerza laboral, con posibilidad de delinquir. También, un muchacho concentrado en trabajar y que será pobre; cordones de pobreza que traen violencia que se incrementan, se convierten en entes de alta vulnerabilidad para caer en la delincuencia, por mencionar algunos”, acentuó Álvarez.

Aseveró este flagelo favorece a la formación de  una superior dependencia del Estado y al aumento de la tasa de desempleo. Asimismo, atenúa la desigualdad social y repercute en la disfuncionalidad de los hogares.


Créditos: Grupo de Medios EB, periódico regional El Tiempo

Redacción: Jeni Polanco Castillo 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Lorenzo Florenzán “El físico del mambo”: una vida entre la música y el arte

Viajes en yola, una travesía entre la vida y la muerte por mejores condiciones de vida

El Seibo: cuna cultural del Este con grandes atractivos para mostrar a sus visitantes