Versiones enfrentadas, familia de Disla dice atleta Juana Castillo lo agredía física y verbalmente
Por Jeni Polanco Castillo
Jennypc03@gmail.com
El
Seibo. La familia del hoy occiso Luis Disla, pareja de la atleta seibana Juana
Castillo, ofrecieron su versión de los hecho, donde sostuvieron que lo que se
comenta y se dice en los medios de comunicación no se relaciona con la
realidad. Señalaron que han querido ensuciar la imagen su pariente que ya no
puede defenderse, al tiempo que indicaron hubo negligencia médica y piden se
haga justicia.
Elisa
Disla, hermana de la víctima dijo que desde un principio se opusieron a la
relación que tenía su hermano con la atleta porque ella era mucho mayor que él,
le gustaba mucho la calle, era más
experimentada de la vida y físicamente muy fuerte. Aclaró tenían aproximadamente
cuatro meses de relación y que Castillo vivía siempre llamándolo y no dejaba
que él visitara la casa de su mamá.
Alegó, también, que
su hermano nunca golpeó a la atleta, que solo era un muchacho de bien y que
todo el mundo lo quería. Dijo, igualmente, había sido amenazado en varias ocasiones
por Castillo y que por los celos de ella, Disla tuvo incluso, que vender un
celular que tenía. Sostuvo que Nachy, como también se le conoce a la
deportista, no solía visitar la casa de su pareja, pero se había acercado en
varias ocasiones buscándolo porque estaba celosa.
“Vivía
celosa de mi hermano. Mi hermano no era un maltratador, eso es mentira. Él
estuvo con varias mujeres y nunca las maltrató, era un muchacho indefenso de 21
años, sano, no tenía vicios, ella siempre lo celaba y le decía que el día que
le pegara cuernos, lo mataba. Mami nunca
quiso esa relación, porque se decía que ella maltrataba a sus parejas. Queremos
justicia, cumplió su amenaza, lo mató”, explicó Disla.
Narró
que el día de las elecciones ella lo andaba buscando, y que él se encontraba en
la casa de su madre. Dijo que le hizo varias escenas de celos y que la noche de
ese día, celosa lo agredió con un cuchillo y lo dejó tirado en el hospital
solo. Asimismo, comentó que estando esa misma noche en el centro médico, le expresó
a los médicos que se llevaría a su hermano para San Pedro porque lo veía muy
mal, pero que los galenos le indicaron que no se responsabilizarían.
Familia
de Nachy
Mientras,
en la familia de Nachy el suceso les ha tomado por sorpresa. Su abuela, Lucinda
De la Cruz, dice ella era bien con toda la familia, humilde y que nunca tuvo un
problema con nadie. Indicó que su nieta iba todos los días a su casa y que el
mismo lunes fue a cocinar. Añadió que Disla casi no frecuentaba su casa, pero
que la atleta le decía que él le daba golpes y la maltrataba.
“Un
día llegó aquí con moretones y con un pedazo de cabello que ese muchacho le
había quitado. Mi nieta está deprimida, nunca pensamos que esto pasaría. No
entiendo cómo ella se pudo ponerse a pelear con su marido, nunca pensó
denunciarlo, solo nos comentaba. Nunca habíamos tenido problemas”, puntualizó
De la Cruz.
En
tanto, el entrenador de la reconocida deportista, Darío Cedeño, afirmó que conocía
a Nachy desde que nació y empezó a entrenarla a partir de los siete años. Fue
entrada en la adolescencia cuando vio que la joven tenía una gran capacidad
para el atletismo. Manifestó que aún se mantenía entrenando para participar en
una competencia militar. Dijo que nunca percibió problemas entre la pareja y
que, de hecho, ella lo llevaba a practicar.
Declaró
que habló con Castillo hace poco donde le confirmó que se encontraba muy
deprimida, que había marchitado su vida, a pesar de lo mucho que entrenó sin
importar la pandemia, para poder participar en los juegos militares y volver a
la selección nacional. Explicó, aunque el retiro de la deportista, se veía
venir por su edad, esto le cierra todos los caminos para volver al deporte.
Nunca presenció una escena violenta, pese a que ella le había dicho que él era
celoso.
“Siempre
estaba alegre, no era agresiva, sino más bien juguetona. Siempre le dije que
ella no se daba la importancia que tenía en este país, una gran atleta, pero
solía ser infantil. Aspiraba a ser
entrenadora. Me dice que está muy deprimida y que marchitó su vida. Ella
llevaba su pareja a entrenar y lo
animaba, me dijo que quería engancharlo en los 500 metros. Quería estar
tranquila con él, se sentía bien, concentrada en su práctica”, afirmó Cedeño.
Supuesta negligencia médica
“Si
nos hubiesen llamado temprano, él podía salvarse, lo dejaron morir, no querían
atenderlo. Estaba desangrado, como sin familia ahí tirado, no nos llamaron a
tiempo, decía que le dolía y no hicieron nada. Además, vino Dicrim y se lo
llevaron para San Pedro y le sacaron todo, hasta la lengua y los ojos”, dijo
Dinorah
Disla, la madre de Luisito como le decían en su casa, dijo que en el hospital
no le hacían caso, al tiempo que pidió justicia por la muerte de su hijo.
Sostuvo que su hijo no aguantaba el dolor y que de camino se terminó de
desangrar. Decidieron devolverse y que de nuevo en el hospital de aquí, le
pusieron una inyección y al ver que seguía grave, lo refirieron. Contó que su
hijo estaba trabajando en Higuey y por
la cuarentena se encontraba en El Seibo.
Créditos: Grupo de Medios EB, periódico regional El Tiempo
Redacción: Jeni Polanco Castillo



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